“Hola, mundo” me parece tan pretencioso… Pero es lo que pone WordPress en el primer post y lo voy a dejar tal cual. La verdad es que no encuentro necesario saludar al mundo porque no creo que nadie lea este blog, con todas las cosas interesantes, curiosas o escandalosas que hay para leer por Internet. Además, no tengo humor para ponerle fotos, ni vídeos, ni nada.
En principio, pretendía escribir un diario en Word, para desahogarme y descargar la ira y la ansiedad que tengo dentro desde hace veintinueve horas (minuto arriba, minuto abajo, que tampoco me voy a poner ahora con exactitudes). Pues eso, que se me ocurrió hacer un diario en Word y pensé que sería incluso más fácil hacer un blog. Así podría escribir desde cualquier ordenador, si tenía necesidad de despotricar o echar lloradas.
¿Que por qué tengo que echar lloradas? Pues porque hasta hace veintinueve horas yo era una persona feliz. Sí, feliz, nada de bastante feliz, nada de razonablemente feliz, no, qué va. Feliz. Me casé con el mejor hombre del mundo, no necesito mucho dinero, tengo una familia estupenda y más amigos de los que merezco, estoy en una edad mediana y agradable, ni demasiado joven ni demasiado mayor, vivo en un lugar precioso que todo el mundo envidia…
Pero hace veintinueve horas, el médico me dijo que tenía asma o enfisema o algo así de grave. Me recetó un inhalador para toda la vida, unas pastillas para toda la vida y sentenció que no podía volver a acercarme a un cigarrillo ni de lejos. Ya veremos las pruebas, a ver lo grave del asunto, pero de fumar nada.
Así que hace como treinta horas, me estaba fumando el último cigarrillo de mi vida, sin saber que era el último. El último de miles de deliciosos Ducados.
Y por eso empiezo este blog. Porque estoy atacada de los nervios y el teclear parece que me relaja algo. Porque lo que me preocupa no es que pueda tener enfisema tan joven, qué va, eso sería lo sensato. Lo que de verdad me preocupa es que no puedo fumar. Soy así de inconsciente.