Cuando alguien está a dieta, puede saltársela un día y luego seguir como si nada. Pero dejar de fumar no tiene fines de semana, ni vacaciones, ni pausas para el café. No hay tregua, no se te permite un descuido, ni un desliz, ni se te ocurra relajarte un minuto.
Al principio estaba furiosa. Luego, también. Ahora lo que estoy es triste y cansada, sin ganas de nada.
Y dicho esto, como a algún alma caritativa se le ocurra venir darme una palmadita en la espalda, volveré a ponerme furiosa. Bien pensado, casi prefiero estar furiosa, es más estimulante.
Advertisement
3 Comentarios
Insisto: un martillo. El dato científico entre el seg 37 y 50 (Lamento no haberlo editado)
Jo! Olvide el link
Lo siento, Ceniza, no sabía que tenía que darle entrada a los comentarios que incluyen enlaces, me he dado cuenta ahora. Por eso ha tardado tanto en salir.
Novatadas, ya sabes.